Un paciente llega a urgencias con un dolor torácico calificado de 8 sobre 10. La enfermera evalúa, el médico prescribe, el fisioterapeuta intervendrá más tarde. Entre estos tres profesionales, la transmisión de información sobre el dolor a menudo se basa en prácticas heterogéneas, escalas utilizadas de manera diferente y una falta de coordinación que retrasa el alivio. El manejo del dolor no se juega únicamente en la elección del tratamiento, sino en la capacidad de los equipos para compartir una misma interpretación.
Evaluación del dolor: el eslabón débil sigue siendo la herramienta compartida
En el terreno, se observa que la evaluación del dolor varía según el servicio, el profesional y a veces la hora del día. Una auxiliar de geriatría no utiliza la misma escala que una enfermera en cirugía ambulatoria, y los resultados no siempre se registran en el mismo lugar en el expediente del paciente.
El problema no es la ausencia de herramientas. Las escalas existen: EVA, EN, Algoplus para pacientes no comunicantes. El problema es su uso inconsistente de un profesional a otro. Cuando un médico recibe una calificación de dolor sin saber qué escala se ha utilizado ni en qué momento, la decisión terapéutica se basa en un dato frágil.
Para que un equipo de atención sea realmente eficaz en el manejo del dolor, es necesario que el protocolo de evaluación sea idéntico en cada etapa del recorrido de atención. Esto implica una formación común, no solo la difusión de un documento interno que nadie vuelve a leer después de la primera semana. Se pueden encontrar más información en Mon Coach Douleur para equipar a los equipos en este proceso de estandarización.

Organización graduada del manejo del dolor crónico en Francia
La Alta Autoridad de Salud ha estructurado el manejo del dolor crónico según una organización graduada en tres niveles. Esta estructuración modifica concretamente la forma en que los cuidadores orientan a los pacientes y coordinan sus intervenciones.
Primer recurso en la ciudad
El médico de cabecera sigue estando en primera línea. Realiza la evaluación estandarizada inicial y establece un tratamiento multiprofesional que puede incluir fisioterapeuta, psicólogo y farmacéutico. En la práctica, es en esta etapa donde muchos dolores crónicos estancan, por falta de coordinación entre estos intervinientes.
Segundo recurso especializado y estructuras etiquetadas
Cuando el dolor persiste o se complica, el paciente es orientado hacia una consulta especializada en dolor. La coordinación ciudad-hospital se refuerza en este nivel. Para las situaciones más complejas, estructuras especializadas en dolor crónico (centros y consultas etiquetadas) toman el relevo con un enfoque multidisciplinario profundo.
Esta graduación supone que cada profesional sepa precisamente cuándo referir. Un médico general que mantiene demasiado tiempo a un paciente con dolor crónico sin resultados retrasa el acceso al segundo recurso. Un especialista hospitalario que no remite a la ciudad después de la estabilización congestiona las estructuras.
Técnicas no farmacológicas: lo que cambia en la formación de los cuidadores
Se observa un aumento de las enfoques no farmacológicos en los programas de formación continua. La hipnosis médica, por ejemplo, ahora es objeto de diplomas universitarios reconocidos, como los ofrecidos por el CNAM o la Universidad de Estrasburgo sobre el manejo del dolor mediante hipnosis.
No es una moda pasajera. Las técnicas no farmacológicas complementan el tratamiento analgésico clásico y a veces reducen la necesidad de recurrir a niveles superiores. En cuidados paliativos, pediatría y geriatría, estos enfoques modifican concretamente la experiencia del paciente.
En el terreno, los retornos varían según los equipos y los contextos de atención. Algunos servicios integran la relajación o la musicoterapia en sus protocolos diarios, otros luchan por liberar tiempo de atención para estas intervenciones. La formación por sí sola no es suficiente: se necesita una organización del trabajo que haga posibles estas prácticas en el día a día.
- La hipnosis médica es objeto de DU dedicados en varias universidades francesas, con módulos específicos sobre el dolor agudo y crónico.
- La estimulación sensorial (toque relacional, musicoterapia) se integra progresivamente en los proyectos de atención en geriatría y cuidados paliativos.
- Los enfoques cuerpo-mente (meditación de atención plena, relajación guiada) están cada vez más documentados y enseñados en los programas de formación continua.

Rol de la enfermera en la identificación y transmisión del dolor
La enfermera es el profesional de salud que pasa más tiempo en contacto con el paciente. Es quien identifica los signos de dolor entre dos visitas médicas, quien ajusta los horarios de administración de los analgésicos y quien alerta cuando un tratamiento no funciona.
La ley del 4 de marzo de 2002 establece que aliviar el dolor es un derecho fundamental del paciente. En la práctica, esto se traduce en una obligación de trazabilidad: cada evaluación debe ser registrada, cada cambio en el comportamiento doloroso anotado. La enfermera no se limita a ejecutar una prescripción, participa activamente en el ajuste del protocolo analgésico.
Un aspecto a menudo subestimado se refiere al dolor inducido por los propios cuidados. Vendajes, punciones, movilizaciones: estos actos generan un dolor previsible que se puede anticipar. Prevenir el dolor inducido por los cuidados reduce la ansiedad del paciente y mejora su cooperación para el tratamiento posterior.
- Evaluar sistemáticamente el dolor antes y después de cada cuidado potencialmente doloroso, utilizando la escala adecuada para el paciente.
- Aplicar los protocolos analgésicos anticipados (premedicación, anestesia local) según las prescripciones vigentes.
- Transmitir las observaciones de manera estructurada en el expediente de atención para asegurar la continuidad entre los equipos.
Acompañar a los profesionales de la salud en el manejo del dolor es, ante todo, darles los medios concretos para evaluar, comunicar y coordinar. Las herramientas digitales, las formaciones multidisciplinarias y la organización graduada establecida por la HAS trazan un marco. Queda a cada equipo apropiarse de ello, comenzando por armonizar lo que sucede al lado de la cama del paciente.



